Bogotá, Colombia. — El gobierno de Gustavo Petro anunció la cancelación total de la deuda con el Fondo Monetario Internacional, un movimiento que, según la administración federal, marca el inicio de una nueva etapa en la política económica del país al liberarse de compromisos financieros y condicionamientos externos.
La liquidación corresponde a una línea de crédito flexible por aproximadamente 5 mil 300 millones de dólares, utilizada durante la pandemia de COVID-19 como respaldo para enfrentar la emergencia sanitaria y sostener programas sociales. Con este pago, Colombia se presenta por primera vez en años ante el organismo sin obligaciones vigentes, modificando incluso la dinámica de evaluación económica internacional.
El anuncio fue respaldado por el ministro de Hacienda, Germán Ávila, quien aseguró que el país no solo ha saldado su deuda, sino que tampoco contempla recurrir a nuevos financiamientos de este tipo en el corto plazo, lo que refuerza la postura de independencia en la toma de decisiones económicas.
Desde el Ejecutivo, Petro enfatizó que la deuda fue adquirida durante la administración de Iván Duque y que su pago en un periodo reducido representa un paso para liberar al país de lo que calificó como condiciones onerosas impuestas a naciones deudoras. A través de sus redes sociales, sostuvo que esta acción permitirá a Colombia tener mayor margen de maniobra en su política fiscal y económica.
El mandatario también respondió a críticas de sectores opositores que calificaron el pago como un uso excesivo de recursos, al señalar que cumplir con estas obligaciones forma parte de la responsabilidad del Estado y que el crédito había sido estructurado con un plazo específico que debía respetarse.
El financiamiento, cercano a los 5 mil millones de dólares, fue contratado durante el gobierno anterior como parte de las medidas de contingencia ante la pandemia, y estaba destinado a garantizar liquidez para enfrentar la crisis. Con su liquidación, el actual gobierno busca redefinir la relación con organismos internacionales bajo un esquema sin dependencia crediticia.
Más allá del discurso político, la cancelación de esta deuda representa un punto de inflexión en la estrategia económica del país, que ahora deberá sostener su estabilidad sin el respaldo directo de este tipo de instrumentos financieros, en un contexto global marcado por la incertidumbre.






