Puebla, México. – En una ceremonia cargada de simbolismo histórico, la presidenta Claudia Sheinbaum lanzó un mensaje directo sobre soberanía nacional durante la conmemoración del 164 aniversario de la Batalla de Puebla: México no aceptará presiones externas ni injerencias en sus decisiones internas.
Desde Puebla, la mandataria advirtió que “ninguna potencia extranjera nos va a decir cómo nos gobernamos”, en un discurso que mezcló historia y contexto político actual. Frente a representantes de las Fuerzas Armadas y autoridades civiles, Sheinbaum señaló que quienes buscan respaldo fuera del país ante la falta de apoyo interno “están destinados a la derrota”.
La presidenta hizo referencia a momentos clave del pasado, recordando la resistencia mexicana ante la intervención francesa y el liderazgo de Benito Juárez, respaldado en su momento por Abraham Lincoln. Sin embargo, marcó una diferencia clara con el presente: la relación con Estados Unidos debe basarse en cooperación, pero nunca en subordinación.
“México es un país libre, soberano, independiente. No somos colonia ni protectorado”, enfatizó, dejando claro que la política exterior del país seguirá guiándose por el respeto mutuo.
El mensaje también tuvo un tono interno. Sin mencionar nombres, Sheinbaum criticó a sectores que, según dijo, apuestan por la intervención extranjera como vía para resolver conflictos nacionales. “A quienes piensan que la presidenta se arrodilla, están destinados a la derrota”, sostuvo.
Por su parte, el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta Mier, respaldó el posicionamiento presidencial y reiteró que la soberanía es un principio innegociable. “Queremos cooperación, pero no imposición”, afirmó.
El acto no solo conmemoró una victoria histórica, sino que también funcionó como plataforma para reafirmar el rumbo político del país: apertura al diálogo internacional, pero con límites claros cuando se trata de la autodeterminación nacional.






