Poza Rica, Ver. — El dolor por la muerte de la doctora Bertha Burciaga Morán se mezcla con la exigencia de justicia. Familiares, amigos y compañeros del sector salud alzaron la voz tras el operativo policial que terminó en tragedia sobre la autopista México–Tuxpan.
Durante el velorio, realizado en una funeraria de la colonia 27 de Septiembre, el reclamo fue claro: esclarecer los hechos y determinar responsabilidades. Entre flores y mensajes de despedida, la indignación se hizo presente. “La ciudadanía está consternada. Todos saben que no eran delincuentes”, expresó un familiar, al insistir en que lo ocurrido apunta a una grave confusión.
De acuerdo con información oficial, el pasado 20 de abril se reportó el robo de un vehículo blanco con características similares al que conducía la doctora, lo que derivó en una persecución por parte de elementos de seguridad.
El operativo se extendió hasta la caseta de cobro de Tuxpan, donde se registraron disparos contra la camioneta en la que viajaban dos mujeres, ambas trabajadoras del sector salud. La doctora Bertha Burciaga murió en el lugar, mientras que su acompañante fue trasladada a un hospital, donde permanece en estado grave.
Además del dolor por la pérdida, la familia ha denunciado posibles irregularidades en el manejo del caso.
Originarios de Puebla, sus familiares tardaron cerca de ocho horas en llegar a Poza Rica tras ser informados del fallecimiento. Al acudir al Servicio Médico Forense (Semefo), señalaron que el cuerpo fue ingresado como persona no identificada, a pesar de que la doctora portaba documentos oficiales.
Este hecho ha generado mayor indignación entre sus allegados, quienes exigen claridad en los procedimientos y respeto hacia la víctima.
Mientras las autoridades mantienen abiertas las investigaciones, la familia insiste en que se revisen a fondo las acciones de los elementos involucrados en el operativo.
Los restos de la doctora fueron trasladados a Puebla, donde recibirán sepultura. El caso ha encendido el debate sobre los riesgos en operativos de seguridad y la necesidad de garantizar que no se repitan hechos que cobren la vida de personas ajenas a cualquier delito.






