Jorge Vera Hernández destacó la importancia de la tenencia de la tierra, en la entrega de cincuenta y cinco escrituras.

*Cuidado con los defraudadores que, a cambio de dinero, prometen la regularización que nunca llega; sentenció el alcalde alamense.

*La regularización de la tenencia de la tierra da certeza jurídica y constituye un patrimonio insuperable.

En los bajos de palacio municipal y guardando la sana distancia, tuvo lugar la entrega de cincuenta y cinco escrituras que el gobierno municipal gestionó en favor de familias, que confiaron y se acercaron a la administración pública con el propósito de obtener el ansiado documento que da certeza jurídica al patrimonio.

La entrega se hizo en dos eventos con dos horas de diferencia, para que los beneficiados guardaran entre sí, la sana distancia que las autoridades sanitarias aconsejan y en las dos entregas el presidente municipal detalló que los trámites no son nada fáciles, pero que, sin embargo, con la experiencia adquirida de muchos años, se cumplió con el cometido.

Expuso que para conseguir el éxito en los trámites se destacó la labor de la Dirección de Regularización de la Tenencia de la Tierra, una oficina municipal especializada creada con el propósito de regularizar predios rurales y urbanos.

Destacó la importancia de la Dirección de Catastro Municipal y elogió el desempeño de la Casa de Enlace del gobierno municipal que se encuentra en la capital del estado, donde personal experimentado cotidianamente tramita documentación en favor de los alamenses.

“Solo el gobierno de Álamo Temapache ha creado una dirección que se especializa en la regularización de la tierra y únicamente este gobierno municipal, tiene en Xalapa una casa donde, además de albergar a personas que tienen la necesidad de pasar una noche, se da amplia asesoría sobre trámites ante cualquier dependencia estatal o federal”.

En la ceremonia de entrega de las escrituras, Jorge Vera Hernández pidió a la población que no se deje sorprender por vivales que, piden dinero a cambio de trámites que nunca se formalizan, pues su ocupación consiste en defraudar a los incautos.